Nadie puede negar el poder sensual de los perfumes. Un aroma propio es como una rúbrica personal que habla de ti y de tu personalidad. También un olor concreto es un arcón de recuerdos que esa fragancia mantiene imborrables. Pero como todo lo relacionado con la seducción, para lograr el mayor éxito, hay que saberlo utilizar con arte y sutileza. ¡Toma nota de las siguientes recomendaciones que te ayudarán a sacar buen provecho de tan poderosa arma de conquista!
¿Qué tipo de perfume? Alguno que hable de feminidad pero de una forma de ser mujer que esté de acuerdo a tu personalidad. Se trata de reforzar tus valores, de rubricarlos con una estela de sensualidad, pero sin modificarlos. Busca un aroma que se aúne bien con el propio olor de tu cuerpo.
¿Qué cantidad debo ponerme? Cuando estés en una situación concreta con intenciones específicas de seducir, te bastará con unas gotas aplicadas en lugares específicos. Procura que tu perfume no se note a más de un metro de distancia, y que se sienta simplemente a la manera de un acento sensual, nunca de forma demasiado intensa. ¿Cuándo y dónde aplicarlo? Si quieres que un momento de pasión sea recordado no tienes más que acompañarlo de un poco de tu perfume aplicado allá dónde te alcanzarán sus besos. Pero recuerda que perfumarte exclusivamente para las relaciones sexuales puede resultar demasiado obvio. La sensualidad más seductora y conseguida a través del perfume puede venir de ese momento en el que sacudes tu melena y quien está a tu lado siente tu aroma, o a través de ese pañuelo perfumado que olvidaste en el bolsillo de su cazadora, … serán instantes volátiles que le harán aterrizar en tu grato recuerdo. Un excelente comienzo para el deseo más tórrido.