| • Ejercicios físicos: a) Ejercicios de firmeza general: La personalidad fuerte tiene mucho que ver con firmeza general del cuerpo y la salud. Los siguientes ejercicios ayudan a obtener dicha cualidad: - Tumbarse boca arriba y mover las piernas y los muslos en el aire (como si conducieras una bici). Seguir haciendolo hasta sentirse cansado. - Tumbarse boca abajo, con las palmas de la mano contra el suelo, subir el cuerpo y bajarlo guardando esa posición, manteniendo los dedos de los pies en el suelo. Seguir haciendolo hasta sentirse cansado. - Levantarse de pie, (procurar que la espalda no esté en situación torcida). Extender los brazos uno hacia la derecha y el otro hacia la izquierda, y hacer con los brazos movimientos circulares, en un sentido luego en el otro. Seguir hasta sentir cansancio. b) Ejercicios de movimiento corregidor: Concierne corregir los movimientos incorrectos no saludables a los que la persona se ha acostumbrado. Estos muchas veces influyen directamente en la composición de la personalidad: - Corregir tu manera de andar. Andar diariamente sobre una línea (trazada en el suelo, o ficticia, el borde de una acera, la loza de tu casa...). Este ejercicio te ayuda a corregir tu manera de andar y hacer que sea más correcta y sana. - Corregir las jorobas de la espalda. Consiste en ponerte de pie, con la espalda y todo el cuerpo pegado a la pared lo máximo que puedas. Mantenerse en ese estado durante cinco minutos. Intenta hacerlo varias veces al día. c) Ejercicios de flexibilidad de movimiento: La flexibilidad de movimiento significa la eliminación de todo movimiento innecesario, o sea hacer que tus movimientos sean precisos y concisos de modo que gastes el menor esfuerzo posible, cosa que levantará ciertamente tu autoestima y fortalecerá tu personalidad. - A la hora de gesticular con las manos, intenta usar los movimientos de las manos para que tu interlocutor te entienda más rápido. Ya que mover demasiado las manos a la hora de hablar no está muy bien visto. Uno de los ejercicios es sentarte delante del espejo (o de una cámara, según las posibilidades de uno) y hablar en algún tema que realmente te interese, puedes imaginarte delante en medio de un debate, una conferencia, delante de un gran número de gente observandote y oyéndote. Prestando mucha atención a cómo mueves tus manos podrás localizar los gestos innecesarios y evitarlos. Observa tu gesticulación mientras hablas, repite este ejercicio repetidas veces e irás consiguiendo quedarte con los gestos que realmente te hacen falta y que realmente sirven. Acabarás con un autoestima bastante alto cuando estés hablando con alguien o delante de un grupo de gente. d) Ejercicios de gestos y miradas adecuadas. Los gestos y miradas que salen, consciente o inconscientemente de nosotros durante una charla tienen una gran influencia en nuestras relaciones sociales y dejan una huella muy distinguida en los que nos rodean. Los ejercicios que siguen están pensados para corregir esas miradas y gestos y hacer que sean más convenientes a las situaciones adecuadas: - Siéntate solo en una habitación, delante de un espejo (o una cámara de vídeo) y entrénate a conseguir miradas que sugieran: ira, asombro, duda, relajación, admiración, y otros sentimientos... Obsérvate e intenta criticarte, intenta cambiar los gestos o miradas que juzgues inconvenientes. Repite este ejercicio diariamente hasta que te convenzas de que tus miradas y gestos sugieren lo que realmente sientes. - La imitación no es nada malo incluso para los mayores, si es en algo que tiene utilidad. Observa a tus amigos y conocidos, sintetizando sus miradas y gestos, de modo que puedas imitar los gestos que te parezcan convenientes y adecuados. e) Ejercicios de posturas (de pie y sentado) adecuadas. Las distintas condiciones de la vida cotidiana nos obligan a veces a adoptar posturas inadecuadas. Por lo cual, se ha pensado en el siguiente ejercicio: - Solo en tu habitación, ponte delante de un espejo o una cámara de vídeo, intenta cambiar entre posturas de pie y sentado según situaciones e interlocutores que irás imaginando. Las posturas tendrán que adaptarse a las situaciones y personas que vayas a imaginar, intenta mejorar dichas posturas de modo que tu interlocutor (ficticio) sienta tu personalidad si él es de un grado más alto que el tuyo y el contrario cuando se trata de una persona inferior a ti. Este ejercicio es sumamente recomendado para aquellos que buscan la adaptación con las distintas clases sociales. |